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	<title>La Charpa del Azabache</title>
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	<description>"A la minoría, siempre"  -  Juan Ramón Jiménez</description>
	<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 15:19:16 +0000</pubDate>
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		<title>PONER EN VALOR</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 15:19:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Lo único que le faltaba a la Tauromaquia era el rugoso y áspero eructo de un clerizonte preconciliar y obtuso que viniera a dogmatizar a cintarazos. Si no fuera porque la Tauromaquia es una disciplina puesta en cuarentena por una sociedad que la da la espalda a todo lo lindante con el maltrato animal, podríamos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/wert-150x150.jpg" alt="wert" title="wert" width="150" height="150" class="left" />Lo único que le faltaba a la Tauromaquia era el rugoso y áspero eructo de un clerizonte preconciliar y obtuso que viniera a dogmatizar a cintarazos. Si no fuera porque la Tauromaquia es una disciplina puesta en cuarentena por una sociedad que la da la espalda a todo lo lindante con el maltrato animal, podríamos alcanzar a considerar que defensas institucionales, impetuosas y entusiastas, como la proclamada por el ministro Wert fechas atrás sólo vendría a pretender restablecer el meridional e insomne cainismo que tanto fomentan nuestros políticos.<br />
Sólo hay que ver la alacridad y festivo ademán con que  han celebrado los distintos reinos de taifas que menudean entorno al Toro la ocurrencia del referido ministro. Les ha faltado tiempo a toda la recua de gorgoteros para felicitarse por el ministerial arranque.</p>
<p>Convendría poner en conocimiento del señor Wert que es este un colectivo establecido en la trocha del engaño, donde cualquier tentativa de mejora se ahoga en la ingente cantidad de rastacueros que asoman sus sardinas a un ascua por encender; que aquí andan los ganaderos a topetazo con los ganaderos, los empresarios a verrojazos con los toreros, y los periodistas portando palanganas en una u otra dirección en función de cómo les vaya en ello.<br />
Este es paraje de contrabando, donde apelando a fuentes de cultura se ventilan subvenciones y viáticos por mor de un bastardo nepotismo. Aquí el estupro hace noche, mientras establecen su directorio militar empresas avaladas por un beso en el anillo.<br />
¿Y es este paisaje en el que quiere el señor Wert sembrar la bucólica añagaza de un supuesto bien inmaterial de la humanidad? </p>
<p>Sugeriría al señor Wert que se centrara en lo sustantivo y que los brindis al sol se los siguiera dejando a los mazorrales caciques que corrompen y emponzoñan la realidad final de una fiesta cuyo más noble fin sería la extinción.  Que sus grímpolas las exhiba para devolverle a los Toros el eco que les fue sustraído cuando dejaron de emitirse corridas en directo por Televisión Española, casa que tan bien conoce el alopécico funcionario. Que obstaculice la emisión de corridas de toros a través de las plataformas autonómicas, donde el espectáculo no puede ser más paupérrimo y equívoco.<br />
No sé si sabrá el señor Wert que para otorgar marchamo a algo de patrimonio de la humanidad, conviene que se ampare en factores que puedan levantar acta de la altruista y benéfica labor que pueda erigirse al fondo. Circunstancia esta que no se da en el entorno taurino. Aquí existe real maltrato animal. Pero no el que pueda vislumbrarse en la propia arena de las plazas de toros, que también. No. Aquí hay  un maltrato apriorístico por el que se afeita a los toros sacándoles, o restándoles punta, en función de si los intereses que más pesan son los del matador, o los del empresario; aquí se inyectan fármacos a toros para que den mayor juego en su lidia; aquí se corren toros sin trapío, sin edad y sin peso abusando infamemente de ellos para mayor gloria de comensales y alojados. ¿Es esto lo que quiere entronizar el señor Wert como bien inmaterial?<br />
Al pujante ministro se le observa el taimado mohín de hombre de orden que junto al misal guarda con celo las obras completas de Serrano Suñer. Todo invita a pensar que no ha venido sino a establecer su radical “me opongo a lo anterior, sea lo que fuere”. </p>
<p>A este individuo que responde al perfecto estereotipo de político español salpicado de “transición”, capaz de pasar de adjunto del BBVA a ministro de Educación, Cultura y Deportes, y que se moteja así mismo como “hooligan madridista”, convendría decirle que la caridad empieza por uno mismo, y que si realmente quiere hacer algo positivo por la liturgia taurina que se remangue. Para empezar, para echarle un pulso al señor Núñez Feijóo que colabora activamente para prohibir la entrada de menores de doce años a las plazas de toros gallegas. Pero claro, si previamente no es capaz de arreglar su propia casa, ¿a qué se mete a poner en valor las ajenas?</p>
<p><em>Francisco Callejo  </em></p>
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		<title>LA CANCIÓN DEL PIRATA</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 19:27:26 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Aunque de la mitad del rostro no le queda sino la calcinada rastrojera de un zarpazo pincelado de desventura cubista, la esquina de sus labios en que mastica la palabra prorrumpe con la hercúlea seguridad de quien no acepta los designios del destino. El único ojo que se le asoma al mundo mira con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/padilla-150x150.jpg" alt="padilla" title="padilla" width="150" height="150" class="left" />Aunque de la mitad del rostro no le queda sino la calcinada rastrojera de un zarpazo pincelado de desventura cubista, la esquina de sus labios en que mastica la palabra prorrumpe con la hercúlea seguridad de quien no acepta los designios del destino. El único ojo que se le asoma al mundo mira con la acerada expresión de un resignado desprecio, como el cíclope que  abarca de una oteada el misérrimo resayo en que se afana su desafío.<br />
Juan José vive en un constante órdago, en la quejosa sima en que se establece la lluvia. Pero no la lluvia mansa y pluvial de los días desdentados, sino la titánica ira de las nubes preñadas de indignación.<br />
En su atalaya, el sol es sólo un resquicio por el que se filtra una claridad súbita y arrepentida, impuntual y perecedera, ocasional y desacostumbrada. Juan José sabe de tormentas. De esa encolerizada zozobra en que el Atlántico que le salpica la memoria remueve el encalado de un Cádiz que desaprende su alegría, de una bahía que oposita al naufragio, de un Levante ensordecedor y violento.<br />
A su perfil corsario sólo le faltaba un parche con el que entumecer el gesto. Un negro apósito que viniera a echar el cierre a un ojo cansado de mirar. La enlutada estela de una cicatriz entelada con la que cerrar el párpado que se niega a su derrota. Así es Padilla. La sombra de un comunero retardado al que la mala ventura ha esquinado la visión.<br />
Pero si alguien sabe contender, ese es el hijo del panadero de Jerez que ya se negara en el preludio de su adolescencia a esas madrugadas con olor a horno de pan. Un auténtico ciclón cuya rodada es capaz de dejar jirones de espontaneidad y entusiasmo en el estentóreo pasmo de su inabarcable sonrisa. Esa que se le ha arracimado en la anochecida de una fatalidad inmisericorde a la que ya le está cosiendo sus últimos puntos.<br />
Padilla es la separata que permite el retrospectivo escorzo de un salto en el <em>Cossío</em>. A él bien puede imaginársele acartelado en el sepia de aquellas proclamas en que, junto a Cúchares y Manuel Domínguez, con sobrada solvencia cabría su onomástica.  Y cabría con la espumeante, abigarrada y opulenta montera con que ha hecho guiños a aquella Tauromaquia bragada y  animosa del XIX;  con un capote de paseo ayuno de aderezos y arreos, sin más licencia que el grana bermellón que cae por entre la anarquía de su negativa a deambular liado; y con un veguero tan pronunciado y cobrizo como la sombra desde la que le susurra su natural indisciplina desobediencias.  Ese es Padilla. El matador al que el pisaverde amanuense del diario <em>El Mundo</em> lamenta ahora haber tratado como puta por rastrojo. El mismo al que el currutaco gacetillero de la sección taurina del más amarillista libelo lamenta ahora haber vilipendiado de infame modo. El mismo al que el lechuguino bajo protectorado de Ansón lamenta ahora haber examinado con la infame y pilarista suficiencia de los privados de entendederas.<br />
La oportunista mezquindad de golpes de pecho tan a favor de corriente como las del citado pelafustán tienen en  la inquebrantable voluntad de  sacrificio de Padilla su más exacto ser antagónico. </p>
<p>Vuelve Padilla, y esa es la noticia. Lástima que la buena nueva traiga en el estero de su optimismo la decepción de las formas. Un torero con su macerada biografía, pespunteada y subrayada de epopeyas, no puede volver con un zarrioso ademán de fogueo.<br />
Reaparecer en Olivenza con una chotada de Núñez del Cuvillo entre Morante Y Manzanares, desprende un inevitable miasma a meritoriaje. Precisamente lo contrario de lo que exige el indómito y montaraz reborde de un corsario.<br />
A Padilla me lo imagino como imaginárselo podría <em>Espronceda</em>, bulléndole en la boca esos versos que atronaban el final de la <em>Canción del pirata</em>:</p>
<p><em>Son mi música mejor<br />
aquilones,<br />
el estrépito y temblor<br />
de los cables sacudidos<br />
del negro mar los bramidos<br />
y el rugir de mis cañones</em>. </p>
<p>Padilla es torero de estruendo y detonación. Sólo cuando vuelva al sendero que cinceló su contorno podremos felicitarnos por su vuelta. Que es también la nuestra.</p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>UNA REPUGNANTE OBSCENIDAD</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 19:35:05 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Esto del toreo, que siempre ha sido oficio de giróvagos y trajinantes, cojea de crédito por entre el virtual entorno  en que resbala el ADSL. Esta sociedad, programada para la estupidez y deformada para la excelencia ya no atiende a los bisbiseos de una apolillada liturgia que lanza boqueadas con la agónica y espantada [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/esos1-150x150.jpg" alt="esos1" title="esos1" width="150" height="150" class="left" />Esto del toreo, que siempre ha sido oficio de giróvagos y trajinantes, cojea de crédito por entre el virtual entorno  en que resbala el ADSL. Esta sociedad, programada para la estupidez y deformada para la excelencia ya no atiende a los bisbiseos de una apolillada liturgia que lanza boqueadas con la agónica y espantada mueca del pez que se afana a una vida más allá del agua.</p>
<p>De la gente que a no tardar va a verse sin ocupación de la que dar cuenta, desorientada y mermada, extraviada y confusa, quejosa y exhaladora, sólo el gremio de toreros es el que me despierta un atisbo de compasión. No hay diestro que, inclinado a ser motejado de tal, no aspirara en los candeales días de su incipiente vocación a experimentar la epifanía de ese fugaz milagro a que se avienen las contrariedades del embestir y del sortear. Después, la inercia de las humanas miserias será la hurgamandera de su resignación y sumiso acomodo.  Porque el torero no ha sido sino el triste títere de cuyos hilos han venido dando cuenta las manos que se amparan en una penumbra de sombras enguantadas.<br />
Hoy, que por fin los matadores rompen los hilos de su angosto presidio, ya es tarde.<br />
A donde se quiera ir a parar ya no se llegará sino a deshora, a pesar de que el silbo de una enteca y anémica esperanza siga tañendo el aire de suspiros con sonido a vida. </p>
<p>A los toreros no se les deja velar por sus derechos, lo que acentúa su atribulada y pesarosa mueca. Ahora que han sido ellos quienes han puesto un pie en pared sabiéndose protagonistas de una heroicidad con la que mercadean esos exhibicionistas del estraperlo empresarial, se les cuestiona y fiscaliza.<br />
Sépase, que no sólo están en su perfecto derecho de negociar su imagen, sino en la obligación moral de hacerlo, pues lo contrario no ha supuesto sino el enriquecimiento de un empresariado miserable que, en corrupta avenencia con las plataformas televisivas, confecciona “sus” ferias contando con un dinero gestado en el tapete de muertes ajenas. Lo que no es sino una repugnante obscenidad.</p>
<p>Y dado que el mugriento magín del empresario no se apea de su miserabilidad, todavía tienen la desvergüenza de acusar a los toreros de dinamitar el “negocio” por pedir –dicen- honorarios más altos cuando los toreros jamás le han puesto dígitos a sus aspiraciones económicas.<br />
Conviene no olvidar, paciente lector, que detrás de los empresarios  -o quepa mejor decir delante de ellos- hay una prensa releje y vil que zarandea el silencio de los matadores para emponzoñarlo de suspicacias por apuntalar. Porque la prensa es culpable.</p>
<p>Debería el aficionado dar un margen de confianza a los toreros, pues de todo este entramado de sucias aspiraciones son los únicos a quienes cabe suponer afición. Con condiciones, naturalmente. Pero conviene oírles cuando dejan oreando el traje de luces y, a la guisa de civil, pelean el revirar de los Toros a la televisión que todos sufragamos y que es la única alternativa posible de cara a devolver a esta cesada liturgia los acordes de un eco sin el cual está abocada a extinguirse.<br />
Creo que este es el verdadero propósito de los toreros: devolverle a su Fiesta la flexibilidad que le han usurpado los caporales del fraude, los caciques de la especulación.<br />
No olvidemos que los toreros, de todos los culpables (empresarios, periodistas, apoderados, y demás abscesos) son los únicos que tienen coartada.</p>
<p><em>Francisco Callejo </em></p>
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		<title>NO CONFUNDIR CON WC</title>
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		<pubDate>Sun, 15 Jan 2012 17:05:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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Pedro Javier Cáceres, que es nombre pasiego y comunal; o Pedro J Cáceres,  que suena con delicuescente son europeizante; o PJC que es ya la acróstica repanocha del dadaísmo, es un crítico de nalgas bajas y miras altas. Un instalado desde aquellas enmohecidas calendas en que tanto se llevaba tener un Biscúter y un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/pjc1-150x150.jpg" alt="pjc1" title="pjc1" width="150" height="150" class="left" /></p>
<p>Pedro Javier Cáceres, que es nombre pasiego y comunal; o Pedro J Cáceres,  que suena con delicuescente son europeizante; o PJC que es ya la acróstica repanocha del dadaísmo, es un crítico de nalgas bajas y miras altas. Un instalado desde aquellas enmohecidas calendas en que tanto se llevaba tener un <em>Biscúter</em> y un primo en el Pardo.<br />
Un periodista de la vieja escuela. Aquella que afincó su entarimado bajo el protectorado del juramento que ensalzaba “<em>ante Dios, por España y su caudillo servir a la Unidad, Grandeza y a la Libertad de la Patria con fidelidad íntegra y total a los principios del Estado Nacional-Sindicalista, sin permitir jamás que la falsedad, la insidia o la ambición tuerzan la pluma en la labor diaria</em>”.<br />
Áteme usted esa mosca por el rabo.</p>
<p>Pero llegó la Democracia y con ella los telefonazos. El franquismo más exacto y vertical devino en una ambigüedad suspiradora y achatada. Había que vivir. Y allí, el periodismo estíptico y ranglán quiso adecuarse a los nuevos usos sin perder las viejas prebendas.</p>
<p>Se funda <em>El Albero</em>, remoquete a todas luces insignificante y remolón que no sería sino el recibidor de la salita de estar desde la que PJC arengaba con su desnutrida prédica aquella pureza, integridad y rectitud que debía presidir todo cónclave en que se dirimiera el viril ejercicio de sortear reses. Ya se sabe, el dije del decir de Diego.</p>
<p>Y así hasta nuestros días.</p>
<p>Es curioso que este zarandillo con aspecto, según el maledicente decir de las desocupadas gentes, a mitad de camino entre un desaseado inspector Clouseau y aquel Basilio que pensaba que el turismo era un gran invento, haya logrado sobrevivir a tanta manotada y abrazo, a tanto postulante y apadrinado, a tanta negativa de talento y a tanta ausencia de inspiración. Es lo que tiene saber moverse, o saberse estar quieto, según, que a la postre no es el periodismo en España sino algo así como la más fidedigna  xerografía del escondite inglés.</p>
<p>Hace unas fechas, el paquírico delfín Zabala desveló a la luz pública un correo electrónico que tenía como destinatario a Matilla y como remitente a PJC. El correo, por sobre infame, es de una obscenidad moral sólo a la altura de los supuestos asesores de Urdangarín. Vicentito no denuncia como la abyección exige, sino que, como sus amigos, en “voz baja” inocula. Convengamos que el periodismo celtíbero es gente en el miserable arte de lanzar la piedra y esconder la mano. Con reptante destreza, Vicentito deja el fuliginoso y humeante tordo, incapaz de acusar con acreditada vehemencia, por aquello del qué dirán. En la profesión, se entiende.<br />
El caso es que la nota no tiene desperdicio. En ella PJC, de manera tupida y gazmoña, exige el pago de algo que podría considerarse una especie de óbolo, tal vez destinado a los huérfanos de reporteros sin fronteras, o al cepillo de Santa Rita, vaya usted a saber. ¡Dios me libre de señalar!.</p>
<p>Seguramente sea un malentendido, pues este PJC, premio en su día Enrique Ponce del Club Allard  compuesto como bien se sabe por un “muy leal, muy valeroso y muy noble” jurado, también otorgó singular difusión a la ceremonia de los Toros gracias a aquellas festivas, joviales y selectas retransmisiones a través de Telecinco en impagable collera con ese reflexivo, ponderado y juicioso <em>partenaire</em> que fue Rafael Peralta.</p>
<p>Así pues, nada, estas pequeñas excrecencias sigan barriéndose debajo de la alfombra, no vaya a incomodarse el personal. Los malos en realidad, ya sabemos, son los políticos catalanes y esta mala suerte que no nos sacudimos. Pero ahora, por favor, silencio que nada hay más gratificante que sintonizar Intereconomía – ese piélago de periodismo objetivo, mesurado y caritativo- y estar atentos a <em>La Divisa</em>, rebuscado y meritorio nombre con el que motejar un programa de Toros, para escuchar la voz cheli, pos democrática y autorizada de PJC. No confundir con WC. ¡Faltaría más!. </p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>ORGULLO IBÉRICO</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 13:13:58 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Saturio Mocejón Coscojuela, jubilado y perito degustador de morapio, compone endechas y madrigales en los que la rima es un mal menor. Entusiasta y ardoroso, le abre a su tullida inspiración los goznes de un magín herrumbroso y obturado por donde reparte cefalalgias con donosura e hispánica caballerosidad. A jumento entre Huelva y Badajoz, va [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="jabugo2" alt="jabugo2" height="150" width="150" class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/jabugo2-150x150.jpg" />Saturio Mocejón Coscojuela, jubilado y perito degustador de morapio, compone endechas y madrigales en los que la rima es un mal menor. Entusiasta y ardoroso, le abre a su tullida inspiración los goznes de un magín herrumbroso y obturado por donde reparte cefalalgias con donosura e hispánica caballerosidad. A jumento entre Huelva y Badajoz, va dejando una estela de hollín por donde se desdibuja la Ruta de la Plata. Bueno, en realidad, el desdibujo no sólo afecta a la argéntea vía, sino también a los lienzos que perpetra y malbarata, pues se tiene a su vez por esforzado pintor.</p>
<p>Saturio gasta tirantes, pues no hay cinturón que le atrampe los mondongos. Así  se pasea todo ufano por entre los andurriales de esos rústicos bares y tascas en los que al arrimo de una lámpara de casino y sobre el mármol de esas mesas tiznadas de solos y pajaretes consuma la osadía de compartir sus versos con el estoico y resignado paisanaje.<br />
A Saturio le gusta el Toro. Y los alrededores. El pasodoble y la bota. El calañés y el percal. Perera y su “<em>impávido angelote</em>”, que para eso son paisanos.</p>
<p>A pesar de que Saturio tiene más años que el hilo negro cultiva los nuevos usos y hasta tiene su propio blog, desde el que comparte con el mundo su pardal saber. Es de verlo allí, lanzando pies quebrados a diestro y siniestro. Hoy celebrando a Pepe Luis, ayer a Florito. A este una copla, a aquel un ripio, a estotro una lira; y entre col y col, un cuadro.</p>
<p>La verdad de Saturio es que de nada sabe, pero todo lo intenta. De Toros tiene la misma idea que de Poesía y Pintura, pero le pone tanto entusiasmo a su florido quehacer que no resta sino atender al visaje de su empeño. Saturio es un habitual  -friqui lo llaman hoy-, del estepario entorno taurino. Un vehemente goliardo que desde la Raya de Portugal exhorta entre palmoteo y tensión lírica a sus deudos como un Viriato correoso y quimérico.<br />
Él no entiende de televisiones, ni de apoderados, ni de empresarios. Ni siquiera de toreros en horas bajas (ni altas) a quienes una formación académica más vertebrada que la de camadas precedentes parece haberles abierto las entendederas. Él no discierne que los matadores, en un ejemplar y oportuno viraje de timón hayan plantado sus reales para que su voz tenga eco en esas retransmisiones en las que quienes hacen pingües negocios son todos los depravados voceros que le ponen ruido de fondo y los mercaderes con los que trafican. A Saturio nada le interesa todo este sindiós en que “los productores” negocian con las instituciones arrendatarias de plazas y con <em>Canal Plus</em> los derechos de todo hijo de vecino. Le da igual que los Choperitas, Lozanos, Casas, y demás hez puenteen a los toreros para redoblar sus ganancias. Lo que a este aldeaniego vate le interesa es encender su Telefunken y ver allí a “<em>su estrofa consonante de un soneto galeote</em>” -¡hola!-  con esa cara de menesteroso bausán pasándose al toro, por aquí, por allá, y por acullá, que ya le hará luego él una égloga.</p>
<p>Así es Saturio Mocejón Coscojuela. Meticón, e importuno, bullidor y fatigoso, trivial y anodino, pero tan desprendido de pincel y pluma que ganas dan de trasegar con él los peleones caldos que le hacen regoldar tanta calentura creativa. Acompañados de jabugo, claro, que para eso Saturio es de la tierra que tan bien cura el pernil.</p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>UNA HIPÓTESIS MONÁRQUICA</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Jan 2012 20:09:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[A pesar de la evidente ausencia de imaginación que avienta preludiar el año cimbreando la prosa al arrimo de José Tomás, desvisto los remilgos y el repulgo y hacia él enderezo la conjetura de que me vengo maliciando.
Gastados con él los escasos indicios de agudeza a que tan poco acostumbrados nos tiene la crítica secular [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/libelo-150x150.jpg" alt="libelo" width="150" height="150" />A pesar de la evidente ausencia de imaginación que avienta preludiar el año cimbreando la prosa al arrimo de José Tomás, desvisto los remilgos y el repulgo y hacia él enderezo la conjetura de que me vengo maliciando.<br />
Gastados con él los escasos indicios de agudeza a que tan poco acostumbrados nos tiene la crítica secular -pues no le queda ya pirotecnia en la escasez de sus famélicas baterías-, ahorran epítetos y aderezos y se limitan a entregar al bracero de la temeridad sus premios bajo el, en absoluto, equívoco método del dedazo.<br />
De cuantos premios taurinos se vanagloria la liturgia más depauperada y defenestrada que caber en humano magín pueda, el premio &#8220;Paquiro&#8221; condensa la más retrógrada y aparente escenificación del <em>vanitas vanitatis</em>. Un simposio en que el oropel es el más trillado avío con que se enjaezan las menopáusicas jacas que refieren sus marchitos escotes en un proceloso y varillado andamiaje de interiores, y con el que los tecnócratas del pelotazo festejan la vaciedad de sus conciencias.<br />
En tiempos de recesión y crisis, el borbollón en que se obstinan los portadores de salvoconductos resulta una indecorosa afrenta hacia el sumiso y resignado pueblo alienado de ignorancia. De entre el vecindario pretenden erigirse las voces que le otorguen conciencia, y entre ellas, la inane y desangelada voz del menestral del valor. Un José Tomás que pretende valerse de los gestos que le hacen un guiño al populismo. Hoy una camiseta del Che, mañana una comida con Sabina. Minucias en que se desvanece una demagogia gangrenada, pues vuelven tiempos en que no cabe estar en misa y repicando. Al nieto de Celestino se le rió la ocurrencia de que no le brindara un toro al rey. Circunstancia en que ya le precedieron otros toreadores que rentaron del detalle una magistral fórmula de <em>merchandising</em>. Por ahí, los panegiristas del jornalero del vilo observaron una salida que ofrecer a su yerma facultad creativa e hicieron del contribuyente de Galapagar un convicto republicano. Tesis que, incluso, la ambigua y abigarrada sintaxis de Javier Villán (actual ujier de cámara de Zabala) elevó a título de uno de sus infumables libelos. Pero es imprescindible exigir mayor tasa de imaginación a quien se pretende un héroe. El premio &#8220;Paquiro&#8221; es la más fedataria constatación de la ultramontana y caciquil fachenda de un colectivo elitista y autócrata. Un cónclave de bienpensantes que quiere someter el acontecimiento a horario. La conservadora gavilla de &#8220;leales&#8221; que pretende adueñarse de la, hasta no hace mucho, más heroica y humilde fiesta del pueblo. ¿Cree alguien en su sano juicio que esta tropa iba a premiar a alguien decididamente republicano?.<br />
José Tomás, el estajanovista del sobresalto, cuando afirma que es este su premio más deseado sólo está cerrando filas con la España del orden, del misal y del rosario. Con la España que ovaciona al suegro de Urdangarín. Y aquí no caben evasivas.<br />
Ni siquiera hay pie a pensar que, tal vez, haya leído a Unamuno y, como él, ciscándose en la corrección de Ortega haya pensado que uno es uno y su contradicción. Pero dudo mucho que el artesano de la conmoción haya leído a Unamuno. Bueno, en realidad dudo que haya leído.</p>
<p> </p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>EL PAQUIRO</title>
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		<pubDate>Sun, 25 Dec 2011 19:56:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[A Francisco Montes Reina debemos la taxonomía y reglamentación de un ejercício que, allá por sus calendas, andaba en parihuelas y ahíto de anarquía. Él dotó de método unos usos que Pepe-Hillo había tratado de vertebrar antes de que aquel Barbudo de Peñaranda lo zarandeara sobre el pincel de Goya para inmortalizarle en su más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/paquiro-150x150.jpg" alt="paquiro" width="150" height="150" />A Francisco Montes Reina debemos la taxonomía y reglamentación de un ejercício que, allá por sus calendas, andaba en parihuelas y ahíto de anarquía. Él dotó de método unos usos que Pepe-Hillo había tratado de vertebrar antes de que aquel <em>Barbudo</em> de Peñaranda lo zarandeara sobre el pincel de Goya para inmortalizarle en su más dramático escorzo. Sabido es que Paquiro andaba regañado con la espada y en dilecta avenencia con el vino. Romántico y exacto, apasionado y sistemático, sentimental y consecuente, lo mismo requebraba a las mozas de alpargata y cántaro que despeinaba el morrillo de los toros para brindarle la divisa a la férvida Isabel II.<br />
A él también le debemos, si bien por vía adyacente, la concesión de unos premios que hieden a recalentado y falsario.</p>
<p>Telefónica, además de chulear durante muchos años al españolito de a pie sodomizándolo por medio de facturas inabordables con peajes en calidad de establecimiento de llamada e impuestos revolucionarios por el estilo, y de no tener el coraje social suficiente como para promocionar la liturgia taurina por no avenirse, dicen para sí, a esos usos que se dan en llamar por los sicofantes de la componenda &#8220;políticamente correctos&#8221;, no tiene ningún empacho, eso sí, en tener a unos pobres inmigrantes en un cubil más estrecho que un chiquero importunando a sus desubicados clientes para que cambien de móvil o de tarifa. En coalición con una jácara de intensos que se pretenden intelectuales y que inficionan la realidad pedagógica de un país profundamente analfabeto a través de una inmundicia impresa mal llamada &#8220;El Cultural&#8221;, se dan todos los años un baño de achampañada necedad a través de la concesión de los premios Paquiro.<br />
Este premio, en realidad, es la más subrepticia fórmula de etopeya imaginable. A través de él lo único que se pretende es hacerle carantoñas al antipático José Tomás, a quien se premia por protagonizar -dicen- el acontecimiento taurino del año. Es decir matar charlotadas quedando en casi todas como la charito. Con este premio lo único que se pretende es la acartonada memez de esa España exhibicionista y ramplona, mendaz y aparente, desocupada y fatua. Un país con atraso endémico que se permite regüeldos a la cara, como esa sonrisa lamerona y profiláctica de Ansón, ese sacar pecho de palomo torcaz de Zabala, o ese bastón de cachicán y oblongo aspecto de marqués de Bradomín de opereta de Villán. Un todo a cién de fariseísmo académico, plebeyez burguesa y gestualidad de nuevo rico. Los alrededores del Toro.<br />
Mientras, toreros que han hecho del acontecimiento una constante, ninguneados y vejados en omisión por una recua de alabarderos. No debe ser un acontecimiento citar a recibir en el centro del ruedo de la Plaza de Madrid a un toro, como hiciera Manzanares; no debe ser un acontecimiento observar cómo un matador al que un toro astilló la sonrisa vuelve a ponerse en pie, como hiciera Padilla; y desde luego, no debe ser un acontecimiento echarse la temporada, una vez más, a la espalda de marzo a octubre, como hace el Juli.<br />
Si los toreros supieran darse importancia no acudirián a ninguna concesión de premios donde, lo que realmente se ventila, es el indisimulado afán de notoriedad de todos esos parásitos sociales que tan mullido acomodo encuentran en las fisuras de la conciencia social. Tipos de guata y babero que palmotean en cenas y corrillos envileciendo y bastardeando cualquier tentativa de equidad.<br />
Premios como el Paquiro, sólo subrayan ese carácter visionario de quien, como Gómez de la Serna, avisó de la decadencia que reposa en las esquinas de los cafés, las gradas de los circos y los tendidos de las plazas de toros.<br />
Insisto en mi llamamiento a los toreros. Si se precian de tal, abominen de cualquier premio o dádiva. Ahora bien, acudir a recibir el premio Paquiro sólo está justificado si es para verter sobre él una purificante y dilatada meada.</p>
<p><em></em></p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>LA ESPADA DE DAMOCLES</title>
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		<pubDate>Sun, 18 Dec 2011 19:18:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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Vadeamos el prólogo de una Navidad baja en calorías, descafeinada y cetrina como el conato de prosa de Ruiz Quintano. Unas Pascuas desangeladas y mohínas en las que Santa Claus se antoja una visita inoportuna y gravosa. Cae el invierno a plomo por entre el deshilachado jergón de un sol en ascuas, y un nuevo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/vega-villar-150x150.jpg" alt="vega-villar" width="150" height="150" /></p>
<p>Vadeamos el prólogo de una Navidad baja en calorías, descafeinada y cetrina como el conato de prosa de Ruiz Quintano. Unas Pascuas desangeladas y mohínas en las que Santa Claus se antoja una visita inoportuna y gravosa. Cae el invierno a plomo por entre el deshilachado jergón de un sol en ascuas, y un nuevo portazo se cierne sobre la frente de un carpintero en paro a quien Botín y sus sicarios han desahuciado y desalojado del piso que le paga al <em>Santander</em> como puede, a pesar de que su mujer encinta está a punto de dar a luz al gélido abrigo de un portal.<br />
Para evitar pensar en la injusticia institucionalizada, los toreros se van a América. Allí donde la Navidad se diluye en un daiquiri, donde el espumillón reverbera al arrimo de un sol en jornada intensiva y donde Papé Noel va en bermudas. Donde no es Navidad, o sea.<br />
Mientras, en esta, con trazas de <em>pret a porter,</em> a Las Ventas le sale un nuevo pretendiente indolente y apático. Tomás Entero se presenta como lo haría el hijo de un cacique a la pedida de mano de la prometida del vástago de su compadre a la que, en el fondo, él también pretende. Por ir. Sucede que la novia es más fea que uno que yo me sé sonándose <em>el espolón de la galera</em>, pero el padre quiere para ella un arreglo con atrezo. Otra mentira apadrinada con dinero público.<br />
Y mientras en aquella otra orilla del Atlántico las ferias taurinas pierden fuelle, Molés prepara una nueva opereta en Cali. Con un toro casi tan infame como los tres festejos programados para su retransmisión, se le hace el boca a boca a una Fiesta que de nacional se ha travestido en aldeana, sin el tenebrismo y la descarnadura de Solana, o la epopeya rural de Zuloaga.</p>
<p>Destella el hastío en un páramo que yace de castellanía prescrita. Hierve un sol frío en el solar de Caín, donde la tierra germina de quijadas. Mueren los Toros, no se les mata.<br />
Donde habría que reinventar el mito de Prometeo, las plañideras gimotean sobre la espalda que le ha vuelto la sociedad a un ceremonial gangrenado de infamia y mentira. Los Toros no interesan ni a sus principales interesados.<br />
Ahora que es momento de esfuerzos y renuncias, todos los asalariados de esta multinacional en caída libre que son los Toros buscan un clavo ardiendo al que agarrarse en esta espiral de nepotismo.<br />
Tendido Cero, en lugar de hacer periodismo practica el refrito; los encastes en vías de extinción en lugar de ser reivindicados por quienes se motejan de figuras, apuntan ya al matadero; y hasta las más de cien mil firmas que faltan para blindar la ILP se ahogan en el sollozo de una galbana desorganizada. ¿Y se queja el entramado taurino de la luz de gas que practica con él la sociedad avanzada?.</p>
<p>Si este indecoroso bastidor de trepantes apatías tuviera el más mínimo interés por redimir una liturgia desaseada y carente de crédito, se tomarían medidas extremas para salir al paso de estos extremos momentos. La Fiesta está en su encrucijada. Es el instante de explotarla lo poco más que se pueda dejar, o de reinventarla. Para esto último, es fundamental el concurso de los toreros, los verdaderos protagonistas de esta hazaña. Sólo ellos disponen de la facultad de poner en orden esta catarsis de parásitos en que se encenaga un ritual prostituido y desacreditado. Sólo ellos disponen de la prerrogativa de proveerse del hilo de Ariadna antes de que con él los Choperitas, los Casas, o los Matillas monten una fábrica de tejidos. Sólo ellos tienen ascendente para que los Molés, los Cáceres y toda esa despreciable traílla de convidados tengan que hacer programas radiofónicos dedicando discos de Adamo.<br />
En manos de los toreros está salvar al Toro. Y no me refiero al negocio, que en lo que a mí respecta ya le pueden dar por retambufa. Hago alusión al Toro de verdad. A ese soberbio símbolo que, dependiendo del encaste al que pertenezca, tendrá sobre sí la espada de Morante, de el Juli, de Manzanares, de José Tomás, o, en el peor de los casos, la de Damocles.</p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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		<title>THE SPECIAL ONE</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Dec 2011 19:28:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/special-one-150x150.jpg" alt="special-one" width="150" height="150" />Vivimos en un país de tontainas. En un terruño de panolis que de los análisis sanguíneos a que se someten el primer resultado que exigen es el de su limpieza de sangre. Un hatajo de reaccionarios con osteoporosis en el agrietado cubil de la piedra sobre la que erigen la gótica catedral de su memez. Una gavilla de elementales historiados bajo pendón y arenga. El españolito aldeano de mesa camilla y reclinatorio que más allá de su apolillada provincia no ve sino el ortopédico ornato de un Madrid acuartelado y rezador.<br />
El hato de obedientes a Dios, a la patria y al rey que, desde su Burgos natal, cree deberle al Cid un ascendente que está en realidad más próximo a Atapuerca que a la Santa Gadea <em>do juran los hijosdalgo</em>.<br />
Escribidores de diario con olor a casino provincial y a merendola de chocolate con picatostes, entre el párroco y el cabo de la guardia civil. La España de gasógeno y botijo, o sea.<br />
Tipos que lo mismo ensalzan al pendenciero de Mourinho que al sosaina de Ponce, y todo con objeto de ensombrecer a quienes ponen en solfa lo degradado y vil de sus gustos. No es de extrañar, pues, que estos individuos de escaso olfato a pesar de su prominente <em>alquitara pensativa</em>, pretendan ningunear al excelso Guardiola o al incuestionable Juli.<br />
Es fácil dar con ellos. Suelen apostar su tenderete en los rastrillos donde se venden heráldicas y enseñas, naftalina y pan de higo, cómics del Jabato y de Roberto Alcázar, o pelargón y linimento. De todo, menos salmonetes, que ya no les quedan.<br />
La risa que me provoca su poco mineralizada prosa cuando leo las gansadas a que les conduce su fundamentalismo no encuentra parangón ni con el Chiquito de la Calzada más inspirado.<br />
Son los guardianes de las esencias, el martillo (pilón) de herejes, faro de Occidente y luz de la cristiandad. La versión &#8220;liberal&#8221; en cutre de los dogmas a mitad de camino entre lo ultramontano y lo bufo. <em>Clownes</em> de andrajoso concepto y lastimosa sintaxis. Albardanes, vamos.</p>
<p>No obstante, su <em>noble y bélico adalid</em>, ese que no sabe <em>triunfar en buena lid</em>, les debe estar generando una úlcera mayor que la de las cenas que se montan cuando se erigen como jurado para votar premios taurinos. Y es que hace falta ser zonzo para pretender adoctrinar a merengazo utilizando ridículas tesis que pretenden robustecer la teoría de un Mourinho  redentor y capaz. Estos babiecas que sacan a colación la biblioteca de Messi deben creer que Marcelo es ávido lector de Emile Cioran, cuando de sobra evidente es que por no leer no se ha leído ni el superferolítico himno del Madrid. Al parecer, no es capaz de llegar al pasaje donde reza &#8220;cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores&#8221;.<br />
En fin, que una cosa es predicar y otra dar trigo.</p>
<p>Deseo subrayar, eso sí, lo subversivo de quienes pasan por ser gente de orden. Estos flechas y pelayos escriben sus naderías y se quedan tan tranquilos sin ser conscientes de que quienes puedan prestar un poco de atención a sus mal paridos textos les pueden tomar por arrogantes, en el mejor de los casos. Y digo en el mejor de los casos, porque en el más común por lo que se les toma es por tontos de baba.</p>
<p>En cualquier caso, qué se puede pensar -insisto- de un personal que tiene en Enrique Ponce al delfín de la garante taurina y en Mourinho al belicoso oráculo de sus constantes fracasos futbolísticos. Pues eso, la special one de la blogosfera.</p>
<p><em>Francisco Callejo </em></p>
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		<title>DE LOBOS, TONTAINAS Y OTRAS GAITAS</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Dec 2011 10:22:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Lo más sospechoso de las bastardeadas resultantes políticas es el coro de enaltecedores que se felicitan por ellas. Resulta ridículo pensar que José Antonio Chopera, a estas alturas de su vida, ha decidido encamarse con Casas y Matilla pensando en el bien de la Fiesta. Cualquier mirada atenta sabe que, como acertadamente señalaba Umbral, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="left" src="http://lacharpadelazabache.com/wp-content/uploads/lobo-150x150.jpg" alt="lobo" width="150" height="150" />Lo más sospechoso de las bastardeadas resultantes políticas es el coro de enaltecedores que se felicitan por ellas. Resulta ridículo pensar que José Antonio Chopera, a estas alturas de su vida, ha decidido encamarse con Casas y Matilla pensando en el bien de la Fiesta. Cualquier mirada atenta sabe que, como acertadamente señalaba Umbral, la política es el arte de cerrarle el negocio a la competencia, y lo que está haciendo el viejo Choperita entre el ensabanado de esta cama redonda es meterle un pie en la boca a Casas y acariciarle las dioptrías a Matilla.<br />
Que el pliego que ha hecho público la Comunidad de Madrid es la torticera peana de una maniobra más antitaurina que la del parlamento catalán es tan obvio que hasta explicarlo resulta tedioso. Madrid es la región taurinamente más castigada por su administración de todo el territorio español. Su presidenta, entre las notas de su apretadísima agenda diseñada por Ágata Ruiz de la Prada, no cuenta con preocuparse en serio del despeñadero en que actualmente hace equilibrio la salud del espectáculo taurino. Evidentemente, sus aspiraciones, deseos y desvelos, apuntan en direcciones de mayor calado. Esto de los Toros es sólo la fusta que enarbola para hacer más chocarrero y desmedido su anhelante afán de notoriedad cuando quiere salpimentarlo de nacionalismo. Nada más. Cuando llega el verdadero momento de velar y preocuparse por un espectáculo, que además de fuente de cultura lo es de ingresos, lo único que le interesa es sacarle la mayor tajada posible de cara a poner en negro unos balances a costa de poner en rojo unos valores.<br />
Queda, pues, claro que el pliego es un auténtico excremento trufado de jerigonza por donde se volverá a encubrir el disimulado dedazo que esquiva datos y méritos.<br />
Ahora bien, pensar que la absorción por Taurodelta de los otros dos empresarios, promotores, creadores, <em>madames</em>, o lo que sean, tiene como único fin aunar esfuerzos para vertebrar y hacer más rocoso un espectáculo zaherido y débil es ser tonto del culo. O estar comprado, todo sea.<br />
Existen motivos como para dudar del periodismo taurino. Serios motivos. Por lo pronto, nadie ha puesto el acento en la seguridad con que en la rueda de prensa en que se presentó esta <em>troupe</em> el viejo Choperita se expresaba con la seguridad de quien ya dispone del tutelaje de la gestión venteña para los próximos tres años. Es como si don José Antonio dispusiera del inefable don de la ciencia infusa. Ya habla ex cátedra.<br />
Puestos, pues, a cotejar suposiciones, supongo que el viejo Choperita, adoquinado de más conchas que un galápago, y sabedor de que será él el nuevamente elegido, ha querido convidar a dos comensales de muy distinto perfil a su pantagruélica mesa para hacer el movimiento envolvente que le sugieren sus alfiles y torres. Por un lado, a un Casas al que obsequiará con los roídos muslos de pollo que se le caigan de las fauces y con los que podrá mantenerle entretenido evitando así que muerda el mantel, y a un Matilla al que le faltan padrinos para venideros fastos. Ya se sabe, hoy por ti, mañana por mí.<br />
Supongo.<br />
Lo que, desde luego, no supongo, es que don José Antonio se haya caído del caballo camino de Damasco y haya escuchado la voz del Señor diciéndole que se arrepienta de todos sus pecados y que busque el bien de la Fiesta de los Toros a costa de su propio patrimonio si necesario fuere.</p>
<p>Hay una cosa que es evidente, y es que los lobos atacan en grupo. Al rebufo del macho alfa se lanzan contra su presa variando los modos de la ofensiva según lo escarpado o llano del terreno; lo resbaladizo o seco del piso; y lo cubierto o despejado de la jornada. Su caza jamás es fruto de la casualidad. Son capaces de las asociaciones más súbitas y sorpresivas cuando de mantener a su propia especie se trata.</p>
<p>Los empresarios &#8220;mejor colocados&#8221; ya se han movido, y en su oscilación han pillado con el paso cambiado a los profesionales más directos del tinglado. Esos toreros y ganaderos para quienes los próximos años de la emergente Taurodelta van a ser una merienda de negros. En el castigo van a llevar la penitencia. Del público nada digo porque sabido es que pinta menos que la Tomasa en los títeres y con él seguirán haciendo mangas y capirotes, como viene siendo costumbre.<br />
La Fiesta continuará en un estado terminal y a estos tres, -cuatro si contamos al hijo del patrón- no se les verá en comedores sociales, asilos de caridad, o sorteos de ropero. Seguro.<br />
Los desprendidos altruistas alabados y ensalzados por <em>Mundotoro</em>, <em>El Mundo</em>, y algunos otros cantamañanas por el estilo que van de la mano con flores a María, deben ser los únicos empresarios -a tenor de lo leído en tan mediocres desgalgaderos informativos- capaces de arrogarse la redención de todo un colectivo a costa de sus propios dividendos.<br />
Todo esto me suena al tío de los bigotes, al ungüento amarillo, a la purga de Benito y a la Mesa del Toro. ¿Se llamaba así, no?.</p>
<p><em>Francisco Callejo</em></p>
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