…Y NO TIENES ELECCIÓN

Ahora que va sonando la hora de deshollinar los avíos de una nueva temporada, nada más entretenido que atender la aspaventera puesta en escena de quien más temprano amanece a esta recidiva gimnasia de confeccionar las enjalmas y gualdrapas con que se enjaeza a la Fiesta. Y el más madrugador -ya se sabe-, es ese francés de epilépticos y revirados modos que hace noche en el pleonasmo. Por ser el responsable de las Worldwide Fallas no le ha quedado más alternativa que la de ser el primer forçado de la pegada, y es que Simón Casas va pidiendo a voces la carta astral de su etopeya. Establecido en el bajo puente del eructo, Simón se antoja como el nuevo Lazarillo que de tanto gorgotear entre estípticos ciegos y haraganes infanzones hecho está al oficio de sortear mojicones y cachetes, siendo él ahora quien los diligencia y tramita.
Así, en el alfoz de la linfática y catilinaria homilía en que presentaba esa ventosidad de carteles con que se vuelve a ofender a la muy paciente y resignada afición de Valencia, le ha hecho llegar recado al Juli, a Morante y a Perera de lo que bulle en el magín de sus amos. Convengamos que Simón no es sino el zarandillo muchacho de los recados de don José Antonio, a quien sirve para mayor loa de los sueños que avienta y alimenta desde que se lanzó de espontáneo a aquel toro de Nimes para muscular su por entonces aún más endeble madurez delante de una incauta y candorosa joven a la que pretendía seducir desde tan mayúscula rareza. ¡Dios se lo haya perdonado!
Es Simón el responsable de pretender uncir al mismo yugo la verborreica flacidez de Esplá con la descoyuntada, vetusta y achacosa prosa tántrica de Sánchez Dragó. Descaro este que no creo perdone Dios, ni venga a hacerlo en lo venidero.
Desde entonces, Simón sueña con ser gente en tan ingrata y delusiva parcela como es esta de los toros. Y bien sabe el Altísimo cuánto se esfuerza. ¿Que hay que renunciar a aquella arcadia de principios blasonados de cultura? Pues se renuncia. ¿Que hay que volver grupas sobre aquellas altruistas y filantrópicas aspiraciones? Pues se vuelven. Así es Simón, y no tiene elección, o como fuere que cantara aquél.
Y es que este Simón, en el que grandes luminarias del periodismo taurino como Álvaro Acevedo veían al secular redentor de la muy mancillada, emponzoñada y engolfada liturgia taurina, al final no es sino un espolique que trata de establecer su prendería en terreno más benigno. Uno más, vaya.
Se despeja, pues, la incógnita de Casas (si es que la hubiere habido) revelándose como un gafapasta de exaltados y efusivos modos, tras los que da pábulo a un chupatintas con traje a raya no muy diplomática.
Me malicio que lo que en este momento está orquestando el G-6 (Chopera, Matilla, Lozano, Canorea, Molés y Casas) es un muy severo correctivo a los matadores que han querido ser libres. Comenzando, naturalmente, por aquellos que realmente lo son. No lo son Manzanares, Talavante, o Luque a quienes las cuentas se las hace el amo. Lo son Morante y el Juli, principalmente el Juli, a quien el alborear de la temporada le ha puesto una cabeza de caballo en la cama. Ha dicho Simón lo que sus amos le han autorizado a decir, que cree que en Sevilla vendrá a suceder algo parecido a lo que ha acontecido en Valencia. De tener “atado” a José Tomás, el Juli -verdadero líder de esta revuelta libertaria- estaría también, con toda seguridad, fuera de la Maestranza. Y es que así se las gasta la patronal. Da igual que el Juli sea Joselito (ni que decir tiene que me refiero al de verdad) redivivo, de nada sirve que en México haya vuelto a dar un golpe de autoridad, es lo mismo que a él se deba la vertebración de la temporada taurina. No tiene nada que hacer.
Mientras Julián no pueda contar con el apoyo de quienes le han secundado en esta dignísima cruzada, y los aficionados sigan acudiendo en tropel, con mansa y dócil unción, a pagar el abono que no es sino la inmunda y aguada sopa boba con que el arráez les promete un cielo borboteante de huríes, la Fiesta de los Toros continuará en su frenética caída libre al caliginoso averno a que está avocada. Y es que, guste o no Julián, siempre habrá un miserable que venda su alma para pagarse la hipoteca.
Francisco Callejo
Sobre esta entrada
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- Publicado:
- 02.12.12 / 4pm
- Categoría:
- Al natural
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