THE SPECIAL ONE

special-oneVivimos en un país de tontainas. En un terruño de panolis que de los análisis sanguíneos a que se someten el primer resultado que exigen es el de su limpieza de sangre. Un hatajo de reaccionarios con osteoporosis en el agrietado cubil de la piedra sobre la que erigen la gótica catedral de su memez. Una gavilla de elementales historiados bajo pendón y arenga. El españolito aldeano de mesa camilla y reclinatorio que más allá de su apolillada provincia no ve sino el ortopédico ornato de un Madrid acuartelado y rezador.
El hato de obedientes a Dios, a la patria y al rey que, desde su Burgos natal, cree deberle al Cid un ascendente que está en realidad más próximo a Atapuerca que a la Santa Gadea do juran los hijosdalgo.
Escribidores de diario con olor a casino provincial y a merendola de chocolate con picatostes, entre el párroco y el cabo de la guardia civil. La España de gasógeno y botijo, o sea.
Tipos que lo mismo ensalzan al pendenciero de Mourinho que al sosaina de Ponce, y todo con objeto de ensombrecer a quienes ponen en solfa lo degradado y vil de sus gustos. No es de extrañar, pues, que estos individuos de escaso olfato a pesar de su prominente alquitara pensativa, pretendan ningunear al excelso Guardiola o al incuestionable Juli.
Es fácil dar con ellos. Suelen apostar su tenderete en los rastrillos donde se venden heráldicas y enseñas, naftalina y pan de higo, cómics del Jabato y de Roberto Alcázar, o pelargón y linimento. De todo, menos salmonetes, que ya no les quedan.
La risa que me provoca su poco mineralizada prosa cuando leo las gansadas a que les conduce su fundamentalismo no encuentra parangón ni con el Chiquito de la Calzada más inspirado.
Son los guardianes de las esencias, el martillo (pilón) de herejes, faro de Occidente y luz de la cristiandad. La versión “liberal” en cutre de los dogmas a mitad de camino entre lo ultramontano y lo bufo. Clownes de andrajoso concepto y lastimosa sintaxis. Albardanes, vamos.

No obstante, su noble y bélico adalid, ese que no sabe triunfar en buena lid, les debe estar generando una úlcera mayor que la de las cenas que se montan cuando se erigen como jurado para votar premios taurinos. Y es que hace falta ser zonzo para pretender adoctrinar a merengazo utilizando ridículas tesis que pretenden robustecer la teoría de un Mourinho redentor y capaz. Estos babiecas que sacan a colación la biblioteca de Messi deben creer que Marcelo es ávido lector de Emile Cioran, cuando de sobra evidente es que por no leer no se ha leído ni el superferolítico himno del Madrid. Al parecer, no es capaz de llegar al pasaje donde reza “cuando pierde da la mano sin envidias ni rencores”.
En fin, que una cosa es predicar y otra dar trigo.

Deseo subrayar, eso sí, lo subversivo de quienes pasan por ser gente de orden. Estos flechas y pelayos escriben sus naderías y se quedan tan tranquilos sin ser conscientes de que quienes puedan prestar un poco de atención a sus mal paridos textos les pueden tomar por arrogantes, en el mejor de los casos. Y digo en el mejor de los casos, porque en el más común por lo que se les toma es por tontos de baba.

En cualquier caso, qué se puede pensar -insisto- de un personal que tiene en Enrique Ponce al delfín de la garante taurina y en Mourinho al belicoso oráculo de sus constantes fracasos futbolísticos. Pues eso, la special one de la blogosfera.

Francisco Callejo


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