DE LOBOS, TONTAINAS Y OTRAS GAITAS
Lo más sospechoso de las bastardeadas resultantes políticas es el coro de enaltecedores que se felicitan por ellas. Resulta ridículo pensar que José Antonio Chopera, a estas alturas de su vida, ha decidido encamarse con Casas y Matilla pensando en el bien de la Fiesta. Cualquier mirada atenta sabe que, como acertadamente señalaba Umbral, la política es el arte de cerrarle el negocio a la competencia, y lo que está haciendo el viejo Choperita entre el ensabanado de esta cama redonda es meterle un pie en la boca a Casas y acariciarle las dioptrías a Matilla.
Que el pliego que ha hecho público la Comunidad de Madrid es la torticera peana de una maniobra más antitaurina que la del parlamento catalán es tan obvio que hasta explicarlo resulta tedioso. Madrid es la región taurinamente más castigada por su administración de todo el territorio español. Su presidenta, entre las notas de su apretadísima agenda diseñada por Ágata Ruiz de la Prada, no cuenta con preocuparse en serio del despeñadero en que actualmente hace equilibrio la salud del espectáculo taurino. Evidentemente, sus aspiraciones, deseos y desvelos, apuntan en direcciones de mayor calado. Esto de los Toros es sólo la fusta que enarbola para hacer más chocarrero y desmedido su anhelante afán de notoriedad cuando quiere salpimentarlo de nacionalismo. Nada más. Cuando llega el verdadero momento de velar y preocuparse por un espectáculo, que además de fuente de cultura lo es de ingresos, lo único que le interesa es sacarle la mayor tajada posible de cara a poner en negro unos balances a costa de poner en rojo unos valores.
Queda, pues, claro que el pliego es un auténtico excremento trufado de jerigonza por donde se volverá a encubrir el disimulado dedazo que esquiva datos y méritos.
Ahora bien, pensar que la absorción por Taurodelta de los otros dos empresarios, promotores, creadores, madames, o lo que sean, tiene como único fin aunar esfuerzos para vertebrar y hacer más rocoso un espectáculo zaherido y débil es ser tonto del culo. O estar comprado, todo sea.
Existen motivos como para dudar del periodismo taurino. Serios motivos. Por lo pronto, nadie ha puesto el acento en la seguridad con que en la rueda de prensa en que se presentó esta troupe el viejo Choperita se expresaba con la seguridad de quien ya dispone del tutelaje de la gestión venteña para los próximos tres años. Es como si don José Antonio dispusiera del inefable don de la ciencia infusa. Ya habla ex cátedra.
Puestos, pues, a cotejar suposiciones, supongo que el viejo Choperita, adoquinado de más conchas que un galápago, y sabedor de que será él el nuevamente elegido, ha querido convidar a dos comensales de muy distinto perfil a su pantagruélica mesa para hacer el movimiento envolvente que le sugieren sus alfiles y torres. Por un lado, a un Casas al que obsequiará con los roídos muslos de pollo que se le caigan de las fauces y con los que podrá mantenerle entretenido evitando así que muerda el mantel, y a un Matilla al que le faltan padrinos para venideros fastos. Ya se sabe, hoy por ti, mañana por mí.
Supongo.
Lo que, desde luego, no supongo, es que don José Antonio se haya caído del caballo camino de Damasco y haya escuchado la voz del Señor diciéndole que se arrepienta de todos sus pecados y que busque el bien de la Fiesta de los Toros a costa de su propio patrimonio si necesario fuere.
Hay una cosa que es evidente, y es que los lobos atacan en grupo. Al rebufo del macho alfa se lanzan contra su presa variando los modos de la ofensiva según lo escarpado o llano del terreno; lo resbaladizo o seco del piso; y lo cubierto o despejado de la jornada. Su caza jamás es fruto de la casualidad. Son capaces de las asociaciones más súbitas y sorpresivas cuando de mantener a su propia especie se trata.
Los empresarios “mejor colocados” ya se han movido, y en su oscilación han pillado con el paso cambiado a los profesionales más directos del tinglado. Esos toreros y ganaderos para quienes los próximos años de la emergente Taurodelta van a ser una merienda de negros. En el castigo van a llevar la penitencia. Del público nada digo porque sabido es que pinta menos que la Tomasa en los títeres y con él seguirán haciendo mangas y capirotes, como viene siendo costumbre.
La Fiesta continuará en un estado terminal y a estos tres, -cuatro si contamos al hijo del patrón- no se les verá en comedores sociales, asilos de caridad, o sorteos de ropero. Seguro.
Los desprendidos altruistas alabados y ensalzados por Mundotoro, El Mundo, y algunos otros cantamañanas por el estilo que van de la mano con flores a María, deben ser los únicos empresarios -a tenor de lo leído en tan mediocres desgalgaderos informativos- capaces de arrogarse la redención de todo un colectivo a costa de sus propios dividendos.
Todo esto me suena al tío de los bigotes, al ungüento amarillo, a la purga de Benito y a la Mesa del Toro. ¿Se llamaba así, no?.
Francisco Callejo
Sobre esta entrada
Esás leyendo “DE LOBOS, TONTAINAS Y OTRAS GAITAS,” una entrada de La Charpa del Azabache
- Publicado:
- 12.04.11 / 11am
- Categoría:
- Al natural
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