LA EVIDENCIA, CONCLUYENTE
A medida que la tarde languidecía más allá de la circense cubierta que pretende servir de cúpula al Palacio de Vistalegre, más se acentuaba la intensidad artificial de su mortecina luz interior. Ese vómito lumínico que naranjea el enfermizo albero de su ruedo.
Tarde de relumbrón, en que cincuentonas desocupadas dejaron de lado el café y las pastas en casa de Carmencita para irse de la mano de sus bolsos Loewe y Dolce&Gabanna a ver a Cayetano Rivera; criticar, de paso, a Pilarín por lo mal que le salió su estiramiento de cuello; y hablar del nuevo amante de Titina, un monitor de aeróbic especialista en quebrar cornudos con mayor torería que la exhibida por el segundo de los Rivera Ordóñez al ir a brindar el último toro, de la última corrida, del último invento, de los últimos especuladores del recinto de marras.
Público dispar y heterogéneo que iba del “ojos glaucos tienes” al “cómo te lo has llevado”. Miscelánea de contrastes. La pincelada gruesa de Goya, el goterón entintado de Solana, la soflama de la greguería de Ramón Gómez de la Serna.
Callejón atiborrado de gorrones. Plumillas oxidadas que mendiguean el espacio que les evita aflojar la mosca. Dispensadores del abrazo de la mantis, el beso de Judas y la entrepierna de la Esteban.
Morralla de playas sin mar, basura de pozos sin vertedero y en una localidad del tendido 6, el bobo de Zabala de la Serna anotando naderías en su descalcificada prosa.
En el ruedo, de forma sucesiva y por asumido orden, seis toros de una de las ganaderías más bravas del momento. A pesar de que Núñez del Cuvillo experimente problemas de espacio en su finca de Vejer de la Frontera para acumular tanto animal, la masificación, en su caso, no lleva aparejada una crisis de embestidas. Seis toros encastados, movedizos y garantistas de ese misterio que da en llamarse bravura. Los dos de más acentuado ascendente, en el mismo lote y para el mismo matador. Alejandro Talavante. Un torero con aspecto de actor de reparto en una de esas películas de cine de autor, escasa de presupuesto y de ideas, pero eso sí, mucho drama emocional, mínimos diálogos de engolada escenificación, pausas volitivas de gesto reconcentrado como pretendiendo bucear aguas abajo de un enigma resuelto en el reverso de una tapa de yogur.
Un toreo bien hecho, escasamente dicho y pésimamente interpretado. Su espada, más endeble que la del as de la baraja cuando pintan copas.
Los dos peores toros, también en el mismo lote. Dos testaferros de la nobleza que cupieron en desgracia a Morante de la Puebla. Animales de bravura derivada, a mitad de camino entre el instinto y la inteligencia. Pero he aquí un torero.
Morante demostró lo poco gregario del Arte. Lo veleidoso de una disciplina que en él tiene un artista, en Talavante un trapecista y en Cayetano un carterista.
La misma gracia que el Cielo le ha negado a Perera, parece haberla centuplicado en el caso de Morante. Goza del privativo don de una torería añeja y auténtica. Una personalidad arrolladora que patentiza en los detalles más menudos. La despaciosidad que fue capaz de imprimir en distintos pasajes de su faena al cuarto, le permitió refocilarse en la quebrada aurora de una génesis de manantial. El toro quedó paralizado en el instantáneo eterno en que se durmió su genio por el pulso intemporal del artista que modelaba el todo de la nada.
Una sencillez reivindicativa de la vuelta a la Naturaleza. No en balde, esta imita al Arte.
La ceniza de los puros que en tarde tan señalada no pudo fumarse, tiene más garbo y torería que todo Cayetano.
Este Rivera es un 28 de diciembre. Por lo pesado de la broma y por el tributo del inocente. Con lo a gusto que estaba este anodino guapo desfilando en pasarelas para amateurs y engañando a listas incautas, quién le habrá metido en este fregado.
Un torero sin divisa, un matador sin don, un diestro sin zurda. Un estevado que es todo pierna y, en sus andares, la repajolera gracia de un campeón en Nintendo.
Sus dos toros, por más que se empeñen los catacaldos paniaguados, fueron dos animales de posibles que no llegaron a definirse en solidaridad con su procurador de tormentos. La actitud de este Cayetano no es ni siquiera equiparable a la de un tapia primerizo. Defectos de novel como pretender parar los empellones con las manos y no sacarles los vuelos a los toros en un codilleo que entronca con la tan cacareada ala de pollo. Y si a sus cortas entendederas el oficio no ha puesto coto, qué menos que tirar de valor apelando a reservas de dignidad. Pero, quiá. Ni por esas. Los profesionales suelen llamar a estos tipos “chuflones”. Especie que prolifera al calor de lo taurino.
Si este país tuviera sangre, habría habido una revuelta para mandar a este niño a estudiar a Londres y empaquetado con él, a su apoderado en calidad de maestresala.
Con el quinario que pasan los muchachos que empiezan en esto del Toro, y que este sinvergüenza que ha empezado por donde todos sueñan terminar… Me cago en la puta.
Para tener que leer luego eso de “Cayetano siembra su distinción en Bilbao” (Zabala de la Serna en ABC 05/09/05). Cagada Zabala.
Claro que este es el mismo necio que señala que “uno a veces abomina de la rotundidad, de las llamadas faenas rotundas, gruesas, de domadores meritísimos,…“, en una cobarde omisión al Juli quien no es, en absoluto, incompatible a Morante. La incompatibilidad del genio de la Puebla se daría en mayor medida con su manoseado “dios de piedra”, ese José Tomás antojadizo y evasivo.
Así pues, la evidencia, concluyente. Morante es el más extraordinario artista del momento y Cayetano la más incalificable estafa. No obstante, la recua de estómagos agradecidos que padecemos en los medios de comunicación y que no tienen valor, y sí intereses para obviar este punto, siguen mirando hacia otro lado para continuar hocicando en sus respectivos pesebres.
A todo esto, Pituca, Lali, Luchi, Mati y Maritina, después de poner a Carmencita, Pilarín y Titina de chupa de dómine, se fueron encantadas por lo guapo que había estado Caye.
Vivir para ver.
Francisco Callejo
Sobre esta entrada
Esás leyendo “LA EVIDENCIA, CONCLUYENTE,” una entrada de La Charpa del Azabache
- Publicado:
- 03.01.10 / 10pm
- Categoría:
- Al natural
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