BENDITA INGENUIDAD
Ahora que el taimado invierno comienza a asomarse sobre el quicio de un otoño con aspiración a primavera, volvemos a la espiral cíclica por la que cada año, por estas fechas, se empieza a teorizar desde distintos medios de comunicación acerca de los resortes que sustentan el viejo entramado taurino.
La mayoría de medios de comunicación -especialmente, las “grandes” tribunas de opinión- se dedican a la autocomplacencia. Así, por ejemplo, Manolo Molés sigue contaminando las ondas con sus bagatelas y su mal disimulado onanismo.
Por otro lado, el repelente niño Vicente (Zabala) continúa escribiendo majaderías “en voz alta” sin disimular la excitación a que le conduce su “dios de piedra” en quien parece pensar con su mano, permitiéndose la desclasada ocurrencia de parafrasear a ese Demóstenes balompédico que es Maradona. Igualmente, ofrece sus barbadas dotes de moderador al servicio de Taurodelta, para sostener el Seminario del Toro, que es algo así como el entretenimiento sabatino-matinal a disposición de jubilados a quienes mandan a paseo sus parientas, mientras ellas preparan el impenitente cocido de rigor.
Sin embargo, fuera de la prensa oficialista, encontramos ejemplos de preocupación tácita por los derroteros que está tomando el Mundo de los Toros.
Es, básicamente, Internet quien nos sirve los distintos ecos de aquellos a quienes realmente preocupa el futuro de un espectáculo enfermo de endogamia. Sólo quienes realmente se constituyen en aficionados, son quienes tratan de mirar más allá de las manoseadas vulgaridades de los inviernos taurinos.
Distintos medios han mostrado su quejosa reflexión por los nuevos ataques a que se ve expuesto el espectáculo que nos ocupa. Que si el gobierno de la Comunidad de Madrid establece un canon inferior para los Toros que el estipulado en pliego, que si Radio Nacional prescinde del diario “Clarín”, que si determinados rotativos de tirada nacional tienen en los Toros su principal caballo de batalla…
Lo de siempre.
Alabo el celo de estos ingenuos paladines cuyos ojos no ven más allá del vendaje que les hace creer cabalgar a lomos de Clavileños, zarandeados y agitados por la pirotecnia que activan los mismos badulaques y muleros a quienes quieren defender, mientras estos se ríen de ellos.
¿Qué más les da que el gobierno de la Comunidad de Madrid revierta más o menos dinero en los Toros, si quienes se tienen que jugar su capital son quienes extirpan el jugo de los beneficios de la Plaza de Toros de Madrid, como son los empresarios, además del propio gobierno de la Comunidad?.
El sector empresarial taurino se caracteriza por ser un ente corrupto y arribista al que los Toros como fuente de cultura, como sentimiento, como Arte, como caudal de expresión y patrimonio de nuestra sangre, le importa un verdadero carajo. Su objetivo es el de vivir a costa de los Toros, sufragados en su mayor proporción por un público arbitrario y nómada que puebla las plazas como llena los cines, o los teatros. Un público que los mismos empresarios evitan termine convirtiéndose en aficionado, porque desde ese instante adquiriría conciencia. Y eso, a los empresarios no les interesa, porque comenzarían a exigirles. Prefieren un público dócil y pastueño sin conocimientos en profundidad al que poder dársela con queso.
¿Pero es que no lo veis?.
Hay quien señala que los empresarios, por ser la “industria” de la Fiesta, debe arrogarse la responsabilidad de fortalecer sus estructuras. Pero decidme, ¿qué estructuras han fortalecido los empresarios, si no son las de su propio negocio?.
ANOET, la Mesa del Toro y toda esa piara de asociaciones para abrazafarolas y quitameriendas no van a solucionar ningún problema. Es más, ellos son el principal problema. Ellos juegan con la estanqueidad de este espectáculo para seguir manteniendo el equilibrio en él. Son el verdadero enemigo. No los antitaurinos, ni los políticos rastreros. No. Los enemigos del espectáculo taurino son los empresarios, vendidos al por mayor al poder de quienes detentan la facultad de arrendar plazas y subvencionar espectáculos. De ahí que no levanten la voz.
Quienes también deberían levantarla serían los medios de comunicación, si no fueran la voz de su amo. Ellos también son los enemigos.
Señalaba don Miguel de Unamuno que “en este país, todo lo ha hecho el pueblo. Y lo que el pueblo no ha hecho, se ha quedado sin hacer“. Así pues, que nadie espere una reacción por parte de la oligarquía empresarial, ni de los medios pesebreros que trabajan de forma subrepticia para ellos.
Lo que haya de hacerse, o lo hace ese enteco colectivo de aficionados, o no lo va a hacer nadie, porque a la pútrida gestión empresarial la secunda, además, el miedo de los toreros por quedarse fuera de los circuitos de feria y el de los ganaderos que temen no dar salida a sus productos.
De manera y modo que esto es una partida cerrada en la que quienes barajan y reparten son los omnímodos empresarios que juegan con cartas marcadas. No incurramos, pues, en la infructuosa utopía de pretender uniones ni nada por el estilo.
Y, por favor, bajemos de la higuera. Que una cosa es la ingenuidad, y otra la soplapollez.
Francisco Callejo
Sobre esta entrada
Esás leyendo “BENDITA INGENUIDAD,” una entrada de La Charpa del Azabache
- Publicado:
- 11.22.09 / 2pm
- Categoría:
- Al natural
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