DEL AZULEJO DE LOS LOZANO Y OTRAS TALAVERANAS LINDEZAS
Que por mayo era por mayo cantaba el anónimo, privado de Dios sabe qué libertades, en aquellos fundacionales versos en los que el castellano balbuceaba sus primeras letras. De aquel fortificado, prioral y versado mes de las flores a este otro, catarral, opiáceo y despernado, han transcurrido muchas jornadas y no menos aconteceres.
Por lo pronto, mayo a Madrid lo desfigura, lo extrema y lo emboza en una
LOS AMORES BRAVÍOS
Verdean los campos al mullido tamiz de una saponácea primavera, estalla la hojarasca y crece el junco al arrimo de un río barbián y arrogante, canta la alondra, salmodia el jilguero, y una vetusta y demodé cigüeña surca el azul oclusivo y bizarro del cielo con que Sevilla rubrica espumas.
Es el campo de Alcalá de Guadaira la más acabada forma para los amores depurados y confluentes, el
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